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Entrevista:TROTAMUNDOS | MIGUEL Á. RODRÍGUEZ | CANTANTE | FIN DE SEMANA

Por España en autobús

Vista la torre Eiffel, visto todo París" o "Amsterdam es un engañabobos" son dos de sus proclamas incendiarias contra el viaje internacional. Porque al líder de los Mojinos Escozíos le pone el periplo cañí. De gira, en bus y presentando su nuevo disco: Semos unos mostruos.

Como vuelva a París o a Amsterdam, no le harán precisamente la ola.

Soy forofo del viaje por España. París es demasiado grande y en Amsterdam te dejan fumar porros en los bares, pero clavan seis euros la cerveza. Y en cuanto al tema histórico de edificios, catedrales y museos, me la traen floja, la verdad. Cuando llego del extranjero me dan ganas de besar el suelo del aeropuerto, como el Papa.

No besaría suelo en cada etapa de su gira de 2003: 105 conciertos y 85.000 kilómetros. ¿Fue duro?

Sí, y en hoteles malos, porque cuando quieres reservar ya está lo bueno pillado, así que hemos llegado a dormir en whiskerías y picaderos de carretera. Mucho mejor son las literas del autobús, donde hacemos mucha vida y tenemos hasta DVD.

¿Qué películas ponen para acompañar el tedio?

Uff, al final ninguna porque poner a doce tíos de acuerdo es imposible. "¡No me jodas, otra de Pajares!", dice uno. "Mola". "Te molará a ti". Ésa es la discusión diaria, de modo que terminamos leyendo el Hola, el Rolling Stone y también el Marca.

¿Cómo se apañan con la intendencia?

Evitamos los bocatas, porque si no comes bien no aguantas. Solemos calcular la parada a la hora de comer, y si estamos por el norte no falla: marisco en Galicia y anchoas en Cantabria, con buen vino. Al final siempre engordamos.

¿Lleva ropa dos tallas grandes, por si acaso?

No, mi maleta se compone de dos mudas, dos camisetas, dos pares de pantalones y un paquete de detergente de lavar a mano, que se me da de vicio. Soy un monstruo muy apañadito. A veces hasta cocino en la habitación del hotel: saco el tupperware con el cuscús, le pongo agua caliente y ¡listo!

Delicioso. Ya puede escribir la guía del viajero atribulado.

Pues aquí donde me ve soy la agencia de viajes de mis colegas y mi familia. Cada vez que quieren viajar a un sitio saco mi hoja de ruta personal y les recomiendo playas, hoteles y restaurantes donde he estado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de agosto de 2004